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Budapest, algo más que el Danubio

Budapest, algo más que el DanubioEdificada a ambas riberas del imponente río Danubio, Budapest presenta la peculiaridad de que los márgenes izquierdo y derecho contrastan y encajan perfectamente como dos piezas de un puzzle. Buda se construyó sobre montañas, de las cuales dos -el Monte del Palacio y el monte de Gellért- llegan hasta la misma orilla del río. Frente a ellas, Pest es tan plana como el pan cocido en los hornos de los habitantes de ciudades desde siglos remotos. En las madrugadas, cuando el sol ilumina lentamente su parte llana, la suave luz circunscribe a Pest y, como un fuerte proyector, se refleja en los edificios de Buda.

Historia
La historia conocida de Budapest se remonta a la antigua ciudad romana de Aquincum, fundada en el año 89 sobre el sitio de un antiguo campamento celta, próximo a lo que actualmente es Óbuda. Pero Hungría no es fundada hasta el año 1000, con el coronamiento de su primer rey Estéfano I. La conquista de la mayor parte del país por el Imperio Otomano interrumpió el crecimiento de la ciudad. Pest cae en manos de sus invasores y Buda, defendida por su castillo, se convierte años más tarde en la base del gobierno turco. No sería hasta mediados del siglo XIX cuando la fusión de las tres ciudades (Buda, Óbuda y Pest) toma fuerza por primera.

En el curso del siglo XX, la mayoría de las industrias húngaras se centró en Budapest. El crecimiento de la población fue entonces más importante. Pero las pérdidas humanas y territoriales de la I Guerra Mundial constituyeron un trauma temporal: Budapest era ahora la capital de un país seguramente más pequeño, pero independiente y soberano.

¿Qué ver?
Budapest ocupa un lugar digno entre las más bellas ciudades del mundo gracias a su riqueza en patrimonios culturales y arquitectónicos. Admirando sus bellas calles que más parecen sacadas de un cuento de Andersen, no es de extrañar que además del barrio del Palacio Real y la orilla del Danubio, también la avenida Andrássy út haya recibido el honroso título de Patrimonio Universal de la Humanidad de la UNESCO. Esta avenida recibe su nombre del primer ministro de finales del XIX, que hizo grandes esfuerzo por convertir Budapest en una metrópoli. De casi dos kilómetros de largo, se construyó siguiendo el modelo de los bulevares franceses, y originalmente tenía carriles separados para los caballeros. En Andrássy út Se puede ver lo mejor de la arquitectura ecléctica, entre otros edificios, la maravillosa Ópera y numerosas casas que en sus patios ocultan bellos interiores, estatuas y fuentes.

Otro de los conjuntos históricos que hacen de Budapest una de las capitales más bellas del mundo lo constituye, sin duda, el Barrio del Castillo. Un núcleo urbano ancestral cuya historia se remonta 800 años atrás. Sus cimientos han sufrido los efectos de terremotos, incendios, asedios a la ciudad y dos guerras mundiales. Sin embargo, aún conserva recuerdos medievales y su singular belleza.

Debajo del barrio se oculta un laberinto de grutas lo suficientemente grandes como para que en la II Guerra Mundial se pudiesen instalar en él unos 20.000 soldados alemanes.

El lugar más concurrido es la Plaza de la Santísima Trinidad, donde se erige uno de los edificios más característicos de Budapest, la Iglesia Matías, de más de 700 años.

Travesía por el Danubio
Los puntos más hermosos de la orilla del Danubio se pueden contemplar viajando. La línea del tranvía número dos pasa por la orilla: si se toma para un viaje de ida y vuelta, se verán los principales edificios: partiendo de Jászai Mari tér, a mano derecha se podrá admirar el Parlamento, en la otra orilla del río la Iglesia Matías, el Bastión de los Pescadores y el barrio del Castillo.

Se suceden los puentes, entre ellos el más antiguo es el de las Cadenas. Dejando el puente Isabel, domina el panorama de Buda el Monte Gerardo, y junto a la cabecera de Buda se alza el antiguo edificio del Hotel y Baños Géllert. En el Monte Gerardo se encuentra la Ciudadela (auntigua fortaleza reconvertida en museo), principal mirador de la ciudad, desde donde se puede disfrutar del panorama completo de la ciudad.

Baños termales
A parte de por sus monumentos, Budapest destaca también por sus baños termales. Si bien, se han encontrado restos de baños romanos del siglo II, aunque la verdadera cultura del balneario se extendió durante la dominación turca (siglos XVI y XVII).

Hoy, funcionan aún cuatro baños turcos donde, a parte de disfrutar de un relajante baño, el visitante podrá saborear la arquitectura de estas joyas turcas.

Gellért es uno de los baños preferidos de los turistas. El manantial que lo alimenta aparece mencionado en documentos del siglo XIII. En el hotel contiguo, y aún más en los baños, se ha conservado el interior modernista original, con mosaicos, vidrieras y estatuas.

Los baños Király se empezaron a construir probablemente en la época del pachá Arslán, en 1565. Es uno de los pocos monumentos turcos que se han conservado con su pompa original, dando una imagen de la cultura de los balnearios de la época turca temprana.

Uno de los mayores complejos de balnearios de Europa es el de Széchenyi. Los manantiales fueron descubiertos en 1879, siendo los más profundos y de agua más caliente de la capital (75ºC). Los edificios neobarrocos fueron construidos en 1913 y la piscina en 1927. La parte descubierta de los baños es muy popular también en invierno, debido a la agradable temperatura del agua.

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agosto 28, 2009 - Posted by | Turismo, Viajar

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