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Blois, el corazón histórico del Valle del Loira

Blois, el corazón histórico del Valle del LoiraEl verano ya ha pasado y ahora lo que apetece es una escapada de fin de semana. La cercanía del Valle del Loira, en el corazón de Francia, hace de este destino una opción ideal para este otoño; y la ciudad de Blois, con toda su riqueza y su patrimonio, puede ser el objetivo de nuestra escapada.

El principal atractivo de la villa de Blois es, sin duda, el Castillo Real, que es un reflejo de la evolución de las tendencias arquitectónicas en Francia desde el siglo XIII al XVII y que pueden apreciarse fácilmente desde su patio interior. Ya en el interior, es posible visitar los apartamentos reales, la cúpula de Gastón de Orléans, la capilla de Saint Calais, el Museo Lapidario y las salas arqueológicas y el Museo de Finas Artes.

Tras la visita obligada al Castillo, la tradición manda recorrer las callejuelas de la villa de Blois. En la plaza frente al Castillo, una calesa tirada por caballos percherones espera a los visitantes que sienten curiosidad por conocer el pasado de la ciudad real, y les lleva por los barrios del casco antiguo, así como por las orillas del Loira. El paseo en calesa, que se acompaña de comentarios explicativos, dura 25 minutos. Las entradas están a la venta en la Oficina de Turismo (www.bloispaysdechambord.com).

Y para aquellos que prefieren recorrer la villa a pie, la Oficina de Turismo ha creado 4 circuitos señalados con unos clavos de bronce:

– El puercoespín (símbolo de Luis XII): itinerario por los alrededores del Castillo y los jardines reales.
– La Flor de Lis: Un recorrido por la zona de Puits-Châtel donde destacan las mansiones típicas del Renacimiento.
– La aguja de la Abadía de San Nicolás: nos lleva al barrio de estudiantes en los alrededores de la vieja abadía.
– La gabarra: un paseo por la margen izquierda del río Loira que ofrece las más bellas vistas de la ciudad.

En la Oficina de Turismo se puede adquirir un plano de los cuatro recorridos y los comentarios (0,20 €). También existe la posibilidad de recorrer las callejuelas de Blois en una calesa tirada por caballos (cada tarde hasta el 4 de noviembre).

Otra visita que no hay que dejar de hacer en Blois es la Casa de la magia, donde los espejos crean ilusiones ópticas, y una colección única de objetos de magia desvela algunos de sus secretos. Abren únicamente para el Puente de Todos los Santos (del 24 de octubre hasta el 4 de noviembre).

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octubre 5, 2009 Posted by | Escapadas, Turismo, Viajar | , | Deja un comentario

Douarnenez, el finisterre bretón

Douarnenez, el finisterre bretónLa bahía de Douarnenez, que tiene 21 kilómetros de largo y 15 kilómetros en su parte más ancha, vivió su esplendor en el siglo XIX, aunque su poderío económico hizo que se produjeran las primeras revueltas sociales. Las mujeres “contratadas” en las fábricas conserveras protestaban por un salario digno ya que trabajaban más de 80 horas durante la semana y sólo tenían derecho a cobrar cuando alcanzaban el número de mil sardinas preparadas para la conserva. Este hecho culminó con la fundación del partido comunista en 1921 -Douarnenez fue la primera ciudad comunista de Bretaña- y cuatro años después en la consecución del derecho a la percepción de un salario mensual. Si embargo, el declive económico fue creciendo a lo largo del siglo XX -ya sólo quedan tres conserveras activas en 2009- y hoy por hoy la zona vive fundamentalmente del turismo.

Los interesados en la antigua actividad pesquera y conservera de Douarnenez pueden pasar por el Museo del Puerto. En su interior se habla de la historia de estas industrias, pero también se disfruta de una magnífica colección de barcos. Algunos de ellos están expuestos en los muelles y pueden ser visitados más detenidamente. Otra opción es acercarse a la Isla de Tristán, casi unida a la tierra, que guarda numerosas leyendas como la del propio Tristán e Isolda o la de un popular ermitaño llamado Tu Tuarn.

Desde Douarnenez es imprescindible realizar una excursión a la costa norte del Cabo Sizun, una de las más silvestres de Bretaña, que ofrece una vista maravillosa sobre toda la bahía. Una gran parte de esta joya del litoral fue adquirida por el Departamento de Finisterre para preservar su estado natural. Algunos mercadillos y varias construcciones fueron retirados y hoy aparece ante el turista como un lugar privilegiado donde algunas raras especies, como la gaviota tridáctila, la chova piquiroja o el arao común han conseguido reproducirse. Un paseo entre los brezos salvajes y las brillantes aulagas en esta tierra del fin del mundo que se lanza sin remedio al océano no defrauda ante la presencia de la estatua de Nuestra Señora de los Náufragos.

Si las sardinas propiciaron el auge de Douarnenez, el lino fue el que permitió el desarrollo de la cercana y encantadora Locronan, en la que creerás estar viviendo en plena época medieval. Todo está tan cuidado que parece que no es real. Siéntate en alguna de las terrazas de la Grand Place y con una breitzh cola (el refresco de la Bretaña) en la mano admira laiglesia de Saint Ronan y la chapell du Penity, ambas del siglo XV. En Locronan hay muchas tiendecitas con productoslocales, sobre todo deliciosas conservas de pescado y patés.

El destino más visitado de la península es la Punta del Raz, el único lugar de Bretaña que tiene la denominación de Gran Site de France, loada por Flaubert y Victor Hugo en sus obras. Desde este peñón granítico las vistas hacia los faros, como el de Armen, y la isla de Sein son toda una delicia. Y es que este misterioso islote, que reúne una población de 120 habitantes, emerge del océano para mostrar sus estrechos callejones y sus legendarios megalitos. Se puede acceder a la isla desde Audierne, otro importante enclave bretón en la pesca de bajura. l

La Pointe St. Mathieu es un lugar mágico y misterioso cuando la bruma cubre el faro y los restos de la vieja abadía se ven en lo alto del acantilado. Un escenario de leyenda.

septiembre 20, 2009 Posted by | Turismo, Viajar | , | Deja un comentario