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Valle d’Aosta símbolo del esquí

Con la llegada del frío los españoles empiezan a organizar sus escapadas a la nieve. En familia, en pareja o con amigos, los deportes de invierno se convierten en la actividad protagonista. Y el principal destino para disfrutar de las mejores pistas de esquí europeas no es otro que Valle d’Aosta, un auténtico paraíso nevado a tan sólo dos horas de vuelo desde Barcelona y tres desde Madrid. Además, en Valle d’Aosta la temporada de esquí empieza el próximo 31 de octubre y se alargará durante seis meses. Incluso durante la temporada veraniega será posible esquiar en alguna estación del valle, como en el caso de la estación de Cervinia.
 
Durante la pasada temporada invernal de 2007, más de 2.000 españoles visitaron Valle d’Aosta, una cantidad que generó una cifra cercana a las 10.000 pernoctaciones de españoles en el valle. Aún así, los turistas españoles viajan más a Valle d’Aosta en verano. Más concretamente, durante esta época del año se registraron en Valle d’Aosta más de 7.000 personas en 2007, y se generó una cifra de pernoctaciones cercana a las 20.000.

Y es que en verano Valle d’Aosta es uno de los pocos destinos que, gracias a la altura de sus cumbres, da la posibilidad de esquiar en esta época del año. El esquiador aficionado podrá disfrutar en el glaciar del Plateau Rosa, a 3.500 metros de altura, de un escenario totalmente insólito en pleno verano y descender por pistas perfectamente apisonadas y con incluso alguna ligera capa de nieve fresca.

Valle d’Aosta es la comunidad más pequeña de Italia, apenas supera los 3.000 km cuadrados pero encierra en su territorio una riqueza natural sin igual. Situada al noroeste de Italia, sus fronteras limitan con Francia al oeste, Suiza al norte y la región italiana del Piamonte al sur. Valle d’Aosta, además de gozar de una de las más largas temporadas de esquí de Europa, ofrece la mejor opción para los amantes de los deportes de invierno: sus 28 estaciones de esquí albergan cerca de 750 kilómetros esquiables de la modalidad alpina y unos 350 kilómetros de anillos para practicar esquí de fondo. No en vano, en Valle d’Aosta se encuentran estaciones cinco estrellas como Courmayer, La Thuile y Cervinia.

La mitad del territorio de Valle d’Aosta se encuentra a más de 1.700 metros de altura. Su paisaje, repleto de escarpadas montañas, muchas de las cuales superan los 4.000 metros, como el Mont Blanc (4.807 m), el Gran Paradiso (4.061 m), el Monte Rosa (4.634 m) y el Cervino o Matterhorn (4.478 m), se engalana con multitud de imponentes castillos medievales y pueblecitos de un gran encanto.

En Valle d’Aosta los esquiadores más exigentes verán cumplido su sueño de descender por laderas con la mejor calidad de nieve y disfrutar al atardecer de un fantástico descanso a base de los productos típicos de la tierra: platos de montaña, embutidos, quesos y vinos con denominación de origen.

Valle d’Aosta: 28 estaciones de esquí con un solo forfait
Valle d’Aosta ofrece cerca de 1.200 kilómetros esquiables, 170 remontadores, 1.318 monitores de esquí –de los que 190 están especializados en snowboard, 84 en telemark y 115 para personas discapacitadas–, 185 guías alpinos, 128 refugios de montaña. Estas cifras son garantía de calidad para los amantes de cualquier tipo de deporte de invierno.

Esta pequeña región italiana es el paraíso de cualquier esquiador. Las 28 estaciones de esquí, a las que se puede acceder con un forfait único, están perfectamente acondicionadas para la práctica de cualquier modalidad de deportes invernales: esquí alpino y nórdico, snowboard, rutas con raquetas de nieve, escalada sobre hielo o vuelo en globo, entre muchas más. Además, la temporada de esquí da el pistoletazo de salida en Valle d’Aosta el 31 de octubre y se alargará hasta el 3 de mayo de 2009.

Para los más expertos esquiadores, Valle d’Aosta también brinda la posibilidad de practicar las más novedosas actividades en deportes de nieve. El ejemplo más claro es el heliesquí: una modalidad de esquí que consiste en subir con un helicóptero a las cimas más altas y descender, con la compañía de un monitor, por espectaculares pendientes de nieve virgen que nadie más ha pisado.

Valle d’Aosta, mucho por descubrir
Pero además de los deportes de invierno en este valle también se respira la historia de tiempos pasados. La región, habitada desde la prehistoria, ha vivido el paso de numerosas civilizaciones que fueron colonizando la zona. Han pasado por Valle d’Aosta salassos, romanos, burgundios, longobardos y carolingios; hasta que la casa de Saboya dominó el terreno. Un variado cruce de civilizaciones que otorga a Valle d’Aosta una cultura propia con un sinfín de rincones históricos por descubrir.

Es por ese motivo que el viajero que visite Valle d’Aosta quedará fascinado, más allá de la calidad de sus estaciones de esquí, por la variada oferta cultural que ofrece. Un recorrido por los castillos del valle llenará de encanto y magia la visita de cualquier turista. Antiguos centinelas de su pasado, los castillos del valle son un espléndido ejemplo de la intensa, rica y particular historia feudal de la zona.

Otra manera de descubrir todos los encantos que encierra esta comunidad es seguir los pasos de los antiguos peregrinos que cruzaban la que se conoce como Via Francigena. Se trata de un camino que, hasta la Edad Media, era la única gran ruta de comunicación entre Inglaterra e Italia y que descendía hasta Roma. Pasear por esta ruta dará al viajero un precioso testimonio de la tradición y cultura que el antiguo Imperio Romano dejó en Valle d’Aosta a su paso. El Arco de Augusto, construido en el año 25 a.C., el Foro, el Teatro, la Puerta Praetoria, el Criptopórtico, la Muralla, son algunos de los múltiples restos que se pueden encontrar. No en vano, su capital Aosta se llamaba en sus orígenes Augusta Praetoria Salassorum, y era conocida también como la Roma de los Alpes.

Acerca de Valle d’Aosta
Valle d’Aosta es la más pequeña de las comunidades italianas, con una población que ronda los 120.000 habitantes. Sus fronteras limitan al norte con Suiza, al oeste con Francia y con la región italiana del Piamonte al sur. El valle está rodeado por grandes montañas idóneas para la práctica de cualquier deporte de invierno.

Los valleaostanos son bilingües; utilizan el francés en sus actos y leyes gubernamentales, aunque su lengua más usada cotidianamente es el francoprovenzal o arpitano, herencia de cuando la casa de Saboya gobernaba en la región. El italiano, como consecuencia de la escolarización y la inmigración, es también una de las lenguas de mayor uso; aunque Valle d’Aosta tiene políticas especialmente orientadas al uso mayoritario del francés como símbolo de identidad cultural.

Con sus 28 estaciones de esquí, Valle d’Aosta ofrece a los amantes de los deportes invernales cerca de 1.200 km esquiables, 750  de la modalidad alpina y 350  de esquí de fondo. Un paraíso terrenal para cualquier amante de los deportes de invierno.

octubre 28, 2008 Posted by | Esquí, Turismo, Viajar | , | Deja un comentario